La soledad del nomada.







Esta vida que nadie nos a obligado a tener, que hemos elegido voluntariamente y con la cual hemos soñado tantos años, que tanto trabajo nos a costado conseguir y tanto hemos idealizado, desde casa, pudiera ser no tan estupenda como nos augurábamos  en un principio.



Somos nómadas, la palabra en si, ya rebosa incertidumbre, con nomada moderno me quiero referir a toda persona, que no esta de vacaciones, si no a aquella que viaja y la fecha no es mas que una referencia lejana,  nomadas en caravanas, en motos grandes o pequeñas, en campers, en bicicleta, a pie,  todos compartimos algo, porque pudiendo elegir comodidad y la seguridad que da lo conocido, elegimos incertidumbre y aventura. Siempre he dicho que el barco para nosotros no es un fin, es un medio de transporte, en el que vivimos, sabemos que las fuerzas no siempre nos van a acompañar, no somos de inox y que el barco por mas que nos pese sers una etapa del viaje, por que el barco aun siendo especial, sigue siendo un bien, un recurso que esta a nuestro servicio y no al reves. Tan es asi, que la caravana ronda nuestras cabezas desde el principio, aunque todavia le faltan unos años para entrar en nuestras vidas, lo que si vamos a hacer es que los inviernos o al menos el proximo hay sorpresa, no puedo contar mas de momento, pero tambien es una cosa que debemos hacer mientras estamos en casi plenas facultades, mentales.




En Abril empieza nuestra temporada de verano en el velero, que dura entre seis y siete meses, estos dos primeros años en los que hemos navegado por el mediterráneo hasta llegar a Galaxidi, el punto mas lejano al que hemos arribado desde que salimos de Port Napoleón en Francia, han sido emocionantes y nos han servido para aprender a navegar un poco, para aprender a vivir en un velero, para aprender a estar juntos 24 horas al día 7 días a la semana, y lo mas difícil a sido o es para aprender a conocernos a nosotros mismos, saber que has de hacer por que quieres y que haces por inercia, que es necesario, que obligatorio y que superfluo.




Lo mas emocionante de los nómadas es que no sabemos  a donde vamos, tenemos una idea, hemos leído  lo que hemos sido capaz de encontrar en internet, llevamos nuestras guías en papel y digitales, y nuestros gpss, pero de poco te sirve hasta que no llegas al lugar y ves con tus ojos como es, la montaña es mas baja o alta de lo que pensabas, el agua es mas verde, negra o azul, corrientes, vientos, casas, supermercados, ruidos, olores, tamaño de pueblo si lo hay, o camino para llegar a el si no lo hay, edificaciones, vecinos náuticos y terrestres, todas esas cosas son las que hacen que la experiencia del nómada sea inolvidable, en los dos sentidos, para bien o para mal, también te hacen estar alerta, pendiente del peligro, todo eso solamente una vez que has llegado a tu destino.





Pero antes de llegar al destino esta el viaje, la travesía, la derrota que seguirás hasta alcanzarlo, la programación, revisión de materiales, electrónica, víveres, meteo, radio, trafico en la zona y un larguísimo e interminable etc  etc etc de cosas de las que hay que ocuparse y preocuparse antes de la travesía.





Y esto no se refiere únicamente a los nómadas navegantes, que somos un grupo irrisorio y ridículo de los viajeros,  los nómadas auténticos y que son merecedores del titulo nómada, eran aquellos que agotaban los recursos de una zona y o bien solos o bien con sus rebaños, debían moverse a otra zona con recursos para acabar con ellos, mientras las zonas que dejaban atrás se recuperaban, pienso que no les hacia ninguna gracia, recoger los bártulos, desmontar cabañas, tiendas, cercados, materiales, herramientas y moverse a una nueva zona, quizás distante días o semanas de viaje, la prueba esta en que a la mínima oportunidad, ( aprendimos a cultivar) el ser humano, se hizo sedentario para no cargar con los trastos de un lado al otro, las personas que viajamos no lo hacemos por que agotamos los recursos de una zona y no nos movemos por necesidad, aunque una necesidad si tenemos que es la de descubrir, conocer, disfrutar del nuevo lugar, saber que puede ofrecerte, saber si podemos arreglárnoslas en ese nuevo emplazamiento, ese es uno de los retos del nómada, adaptarse en el viaje y en el destino.





Cuando han pasado unos días, el nómada tiene la sensación de que ya se han acabado los recursos de esa zona y necesita escapar, el lugar no le oprime, y puede estar a gusto, pero otros lugares le llaman mas que en el que esta, le llama la ruta, el viaje, el ponerse en marcha, planearlo, adelantarse, imaginarlo, esta en un lugar unos días perfectamente pero los últimos ya esta trabajando para iniciar de nuevo un nuevo tramo, una nueva travesía, aunque esta sea de pocas millas o kilómetros.





El nómada es una raza, si, es cierto que todos los grupos humanos tienden a pensar que su grupo es el mejor, aunque sean jugadores de dardos, de mus o de brisca, domino…   pero en los nómadas debe haber algo mas, yo no se que, pero estoy descubriendo en mi, gracias a Marie, que quizás algunos no nazcan con el gen nómada, pero sin duda otros si, Marie lo tiene de nacimiento, indiscutiblemente, yo no.




Si no es una raza, no se puede comprender como el nómada moderno, que sin necesidad de hacerlo para la supervivencia de su familia, clan, tribu o grupo social, agarre una caravana, un coche, una moto, una bici, o a pie... Se cargue como un  burro una mochila a la espalda o dos, y haga frio, calor, llueva o truene salen de su circulo de seguridad, de su zona confort, ese circulo que da lo conocido, tu barrio, tu familia, amigos etc y se vayan, a conocer, a descubrir aquello que han leído o visto y les parece interesante, estamos conociendo a muchas personas así, me sorprendía mucho, quería saber por que lo hacían si no había necesidad, empiezo a atisbar la respuesta en mi, aunque nunca lo hubiera dicho, este ultimo viaje a Egipto a desencadenado en mi cabeza una tormenta, de la que no se como saldré, ni si quiero salir, si miro mis deseos mas egoístas y personales, esto es lo que toca ahora.




Volviendo al principio, la vida nómada, no es fácil en absoluto, no es cómoda, no es barata, algunas personas nos dicen al conocernos, a mi me gustaría hacer lo que hacéis vosotros, pero realmente no saben lo que dicen en la mayoría de los casos, solo sueñan con esa fotografía idílica, en un maravilloso lugar, en la hora mágica, pero no piensan en como han de llegar hasta ese lugar, piensan en la tele transportación, tele transportarse hacerse la foto y volver a su vida confortable, y así no es, detrás de cada foto, de cada relato, de cada lugar, hay trabajo, cansancio, madrugones, noches sin dormir, preocupaciones, sustos, incomodidades, muchos pensareis, ( si hostias pero no me cuentes historias, lo mío si es jodido que me levanto a las 6Am para trabajar)  es cierto, pero quiero desmitificar la parte idílica del viaje, al menos la de viajar en velero que es la que conozco bien y si la gente que dice a mi me gustaría, conociera la realidad, cambiarían de opinión muchos.




Otros, conocedores ahora de la realidad como lo somos, la elegimos y disfrutamos de ella, si me lo hubieran contado al principio, así de sopetón todo junto, no se lo que hubiéramos echo, si hubiéramos zarpado , o no, me alegra tener este carácter tan Mallorquín de no creer nada de nadie,  ( ja u vorem  )  quiero darme la ostia solo y a gusto, no quiero que me lo cuenten, somos de los que preferimos contar.

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