domingo, 18 de marzo de 2018

Cracovia, Polonia.



12 a 17 de Febrero de 2018



Pensábamos que los Italianos eran  muy practicantes, hasta que llegamos a Cracovia, no sé si por que tuvieron un papa polaco, el nuestro, Juan Pablo, o tuvieron un papa por que son muy practicantes, las iglesias que las hay por doquier a escasos metros unas de otras ademas de impresionantes cuentan con fieles devotos, creyentes de máximo nivel, me choco sobre manera ya que yo estaba a lo mio, distraído y aprovechando para descansar un poco de la caminata, cuando en algún momento de la misa a la señal del párroco, se ponen de rodillas, las dos rodillas al suelo, como están llenas las iglesias, no hay suficientes bancos y en el mismo recibidor puedes encontrar fieles de rodillas, incluso en el pasillo  central que conduce al altar, allí estaba yo, estupefacto, iperterrito, todos mirándome, desafiantes inquisidores y reprochándome con su mirada que no me arrodillara a la orden, no me quedo mas remedio que desertar del lugar cual culebra,   es un gesto que no se da en la Europa que conozco, quizás conozco poco, pero impresiona ver 400, 500 personas al unisono hacerlo y santiguarse, lo de pasar el cepillo, pensé que ya no se hacia, aquí recaudan buenas cifras al estar las iglesias mas llenas que un Barsa Madrid, No daré mi opinión sobre la iglesia en esta entrada, ya lo hice en una dedicada a tal efecto.












Sinagogas, en Praga fuimos a visitar algunas por curiosidad, por que son muy distintas entre ellas y por que entraban en el pack de monumentos que compramos pero en Cracovia, son todas y cada una de pago, no son caras, pero se han convertido en una tienda de souvenirs para turistas, no es que vendan nada dentro ( que no he preguntado ) es por que hay una, dos o tres personas en la puerta, en plan discoteca, una para los tikets,  otra para las audioguias, y el seguridad, esa es la tónica habitual, he decidido no fomentar con mi presencia mas mercantilismo de este tipo, si quieren que las veamos, bien, si no quieren, que las cierren pero mercadear con el hecho de entrar a ver lo que tienen dentro me parece fatal. Sin pasar por caja, las mezquitas se visitan, las iglesias también, los templos evangelistas y de otro tipo también.






 

Hemos visto algunos boquetes de balas, miles de ellos en las iglesias, de la época de la guerra, bueno guerra no, invasión de un país por otro directamente, sin avisar ni nada...no han sido reparados, quizás como recuerdo, quizás para que no olvidemos que la cal puede borrar memorias ademas de agujeros.


Hemos caminado mucho, hace frio, nieve por las aceras, no sale el sol, siempre nublado, nubes bajas y grises, mucho turista como nosotros, aunque nos dicen que ahora no hay casi nadie, el trasporte publico muy bueno como en Praga, excelentes,  con unos pocos euros subes y bajas todo el día, lastima que no llegue hasta la puerta de todos los sitios... pienso en el frio, es intenso, intento trasladar mi pensamiento a los asesinados en los campos, sin ropa ni calzado, ni alimento, con penas que pesaban mas que las piedras que portaban, sin dormir, sin saber si mañana existirían, yo con ropa técnica, moderna,  tengo frio. Mañana vamos a Auswitch, mientras escribo esto



Las Minas de sal, pudiéramos pensar que el turismo lo descubrimos en España, Baleares, costa del sol... pero antes de todo eso, las principales figuras de poder, escritores, músicos, reyes ya paseaban por las minas hace 300 años...conocidas con el sobrenombre de "la catedral subterránea de la sal de Polonia”, cuentan con una profundidad de 327 metros y una longitud de más de 300 kilómetros de laberínticas galerías a lo largo de los cuales se encuentran cámaras y capillas con hermosas figuras esculpidas que ilustran la historia de la minería de la sal.







La ruta turística descubre la interesante historia de la mina y permite el recorrido a través de 3,5 kilómetros de galerías a lo largo de los cuales se ven 22 cámaras con lagos subterráneos, antiguas herramientas y máquinas y diferentes esculturas y bajorrelieves realizadas por los mineros con bloques de sal.







El momento más sorprendente del recorrido llega con la visita a la Capilla de St. Kinga, una impresionante sala de 54 metros de longitud que cuenta con una exquisita decoración realizada sencillamente a base de sal.








Existen diferentes opciones para conocer las minas en función de los gustos del visitante. Estas son visitas alternativas que solo están disponibles para pequeños grupos: La ruta de los mineros, la ruta de los peregrinos, una visita especial para las familias y una visita que desvela los misterios de la Mina Wieliczka.


















Es de obligado cumplimiento hacer honor a la palabra dada, Cesar y Álvaro dos Españoles por el mundo, nos conocimos en las minas, enseguida entablamos amistad, compartimos unas horas estupendas entre charlas, risas, anécdotas y algunas Perla como se puede comprobar. Quien sabe si en esta vida que llevamos nuestras derrotas se cruzaran de nuevo, os deseamos la mayor de las suertes.


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Este lugar esta recomendado en alguna guía, según nos indican nuestros nuevos amigos, muy rica la sopa de tomate y los rabiolis gigantes.



Este aseo, abierto, sin puertas en el lugar donde comimos fue objeto de debate...



Marie para no variar, invade la cocina se agarra a estos dos Cracovianos y les obliga a posar para la foto, las cervezas las fue a buscar al súper cuando se las pedimos, la cocinera no nos quería ni ver, luego llego este señor y se enmendó la cosa, entre medio ingles, Polaco y el dedo, comimos.